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Introducción
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB creció un 5,5% en 2022, impulsado por el consumo privado y el sector exterior2. Sin embargo, la economía española aún no ha recuperado ni la mitad de lo perdido durante el primer año de pandemia y se sitúa por debajo de las previsiones del Gobierno, que esperaba un crecimiento del 6,5% para 20221.
¿Qué factores explican esta recuperación y qué retos se presentan para el futuro? En este artículo analizamos las principales claves de la situación económica actual de España y las perspectivas para 2023.
El consumo privado, motor de la recuperación
Uno de los factores que ha contribuido a la recuperación económica de España ha sido el aumento del consumo privado, que representa alrededor del 60% del PIB3. El consumo privado creció un 6,8% en 2022, tras haber caído un 12,9% en 20202. Este repunte se debe a varios factores, entre los que destacan:
- La mejora de la situación sanitaria y el avance de la vacunación, que han permitido una mayor movilidad y una menor incertidumbre para los consumidores.
- La recuperación del mercado laboral, que ha reducido la tasa de paro del 16,1% en el primer trimestre de 2020 al 13,7% en el cuarto trimestre de 20224. Además, el número de afiliados a la Seguridad Social alcanzó los 19,6 millones en diciembre de 2022, superando el nivel previo a la pandemia5.
- El mantenimiento de las medidas de apoyo fiscal y monetario, tanto a nivel nacional como europeo, que han sostenido la renta disponible de los hogares y facilitado el acceso al crédito. Entre estas medidas se encuentran los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), las prestaciones por cese de actividad de los autónomos, las moratorias hipotecarias y de crédito al consumo, los avales públicos del ICO y el programa de compras de emergencia del BCE.
- El aumento del ahorro precautorio durante la pandemia, que ha generado un exceso de liquidez en los hogares. Según el Banco de España, el ahorro bruto de los hogares alcanzó el 14,8% de su renta disponible en 2020, frente al 7,4% en 2019. Parte de este ahorro se ha destinado al consumo en 2022, especialmente en bienes duraderos y servicios relacionados con el ocio y el turismo.
El sector exterior, clave para la competitividad
Otro factor que ha impulsado la recuperación económica de España ha sido el buen comportamiento del sector exterior, que ha compensado la debilidad de la demanda interna. El sector exterior aportó 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2022, frente a una contribución negativa de 1 punto en 20202. Esto se debe a que las exportaciones han crecido más que las importaciones, lo que refleja una mayor competitividad de la economía española. Entre los factores que explican este fenómeno se encuentran:
- La diversificación geográfica y sectorial de las exportaciones españolas, que han sabido adaptarse a las oportunidades y demandas de los mercados internacionales. Según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, las exportaciones españolas alcanzaron los 314.000 millones de euros en 2022, un 18% más que en 2020 y un 7% más que en 2019. Los principales destinos fueron la Unión Europea (64%), América (14%) y Asia (11%). Los principales sectores fueron los bienes de equipo (20%), los productos químicos (15%) y los alimentos (15%).
- La recuperación del sector turístico, que ha sido uno de los más afectados por la pandemia y que representa alrededor del 12% del PIB. Según el INE, España recibió 54,7 millones de turistas internacionales en 2022, un 136% más que en 2020, pero aún un 40% menos que en 2019. El gasto de estos turistas fue de 58.000 millones de euros, un 149% más que en 2020, pero aún un 37% menos que en 2019. Los principales mercados emisores fueron Francia (18%), Reino Unido (16%) y Alemania (15%).
- La mejora de la competitividad precio de la economía española, que se ha beneficiado de la moderación salarial y de la depreciación del euro frente al dólar. Según el Banco de España, el índice de competitividad precio frente a los países de la OCDE se redujo un 2,6% en 2022, lo que implica una ganancia de competitividad.
Los retos para 2023: la inflación, el déficit y la reforma fiscal
A pesar de la recuperación económica de 2022, España afronta importantes desafíos para consolidar su crecimiento y su convergencia con Europa en 2023. Entre estos desafíos se encuentran:
- El control de la inflación, que ha alcanzado el 5,8% interanual en diciembre de 2022, el nivel más alto desde 1997. Este repunte se debe principalmente al encarecimiento de la energía y de los alimentos, pero también a factores temporales como el efecto base o la escasez de suministros. El Gobierno espera que la inflación se modere a lo largo de 2023, pero advierte que podría tener efectos negativos sobre el consumo, la competitividad y las expectativas.
- La reducción del déficit público, que ha alcanzado el 8,4% del PIB en 2022, el segundo más alto de la Unión Europea tras Grecia. Este déficit se explica por el aumento del gasto público para hacer frente a la crisis sanitaria y social, así como por la caída de los ingresos tributarios por la menor actividad económica. El Gobierno prevé reducir el déficit al 5% del PIB en 2023 y al 3,2% en 2024, gracias a la recuperación del crecimiento y a la llegada de los fondos europeos.
- La reforma fiscal, que es una de las condiciones exigidas por la Unión Europea para acceder a los fondos del Plan de Recuperación. El Gobierno ha encargado a un grupo de expertos que elabore una propuesta para modernizar y simplificar el sistema tributario español, con el objetivo de aumentar su recaudación, su equidad y su eficiencia. Entre las medidas que se barajan se encuentran la revisión de las deducciones y bonificaciones, la armonización de los impuestos autonómicos y locales, la creación de nuevos impuestos medioambientales y digitales y el aumento de la lucha contra el fraude.
Conclusiones
La economía española ha logrado superar las expectativas más pesimistas y ha mostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia ante la crisis provocada por la pandemia. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer para recuperar los niveles previos a la crisis y para afrontar los retos estructurales que arrastra desde hace años. Es necesario aprovechar el impulso de los fondos europeos y las reformas pendientes para consolidar un modelo económico más sostenible, inclusivo e innovador.







