Esta ley tiene como objetivo garantizar el respeto a la vida, la integridad y la dignidad de los animales, así como prevenir y sancionar el maltrato, el abandono y la explotación ilegal o abusiva.
La ley introduce importantes novedades que afectan tanto a los dueños de mascotas como a los profesionales del sector animal, como veterinarios, criadores, adiestradores o comerciantes. A continuación, vamos a repasar algunas de las más relevantes:
- Se prohíbe el sacrificio de los animales por motivos distintos a los sanitarios o humanitarios, salvo en los casos previstos por la legislación específica sobre sanidad animal, caza o tauromaquia. Los animales abandonados deberán ser acogidos por las entidades protectoras o las administraciones públicas competentes, que deberán promover su adopción responsable.
- Se establece la obligación de identificar a los animales mediante microchip o cualquier otro sistema que garantice su trazabilidad. Asimismo, se crea un Registro General de Identificación de Animales de Compañía, que contendrá los datos básicos de los animales y sus propietarios, así como las incidencias que se produzcan (pérdida, robo, cambio de titularidad, etc.).
- Se regula el acceso de los animales a los espacios públicos y privados, reconociendo su derecho a acompañar a sus dueños en los medios de transporte colectivo, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por las normas sectoriales y las empresas prestadoras del servicio. También se fomenta la admisión de los animales en los establecimientos hoteleros y de restauración, salvo que exista una prohibición expresa y justificada por razones higiénicas o sanitarias.
- Se refuerza la protección de los animales frente al maltrato, el abandono y la explotación ilegal o abusiva. Se consideran infracciones muy graves el sometimiento de los animales a situaciones de violencia física o psicológica, el abandono intencionado o negligente, la utilización de los animales en peleas o espectáculos no autorizados, la cría indiscriminada o sin control sanitario, la venta ambulante o fraudulenta, o la mutilación con fines estéticos o sin justificación veterinaria. Estas infracciones pueden conllevar multas de hasta 30.000 euros y la inhabilitación para la tenencia o el ejercicio profesional con animales.
- Se reconoce el derecho de los animales a recibir una alimentación adecuada a sus necesidades fisiológicas y etológicas, así como una atención veterinaria preventiva y curativa. Los propietarios deberán proporcionar a sus mascotas un alojamiento confortable y seguro, así como facilitarles el ejercicio físico y el contacto social con otros animales y personas. También deberán educarlos y socializarlos para evitar conductas agresivas o molestas.
- Se promueve la tenencia responsable y la esterilización voluntaria de los animales para evitar la sobrepoblación y el abandono. Los propietarios deberán adoptar las medidas necesarias para evitar la reproducción no deseada o no controlada de sus mascotas, así como informarse sobre las características y necesidades de la especie y raza elegida antes de adquirir un animal. Además, deberán cumplir con las normas cívicas y ambientales relativas a la recogida de excrementos, el control del ruido o la prevención de daños a terceros.
Como podemos ver, la nueva ley supone un avance significativo en la protección y el bienestar de los animales domésticos, así como en la concienciación social sobre la responsabilidad que implica tener una mascota. Sin embargo, también plantea algunos retos y dudas que deberán ser resueltos por las administraciones públicas competentes y por los propios propietarios, que deberán adaptarse a las nuevas exigencias legales y éticas.







